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MÁLAGA EN LA ÉPOCA MUSULMANA. SIGLOS VIII A XIII

CONQUISTA Y OCUPACIÓN DEL TERRITORIO

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La conquista realizada en el año 711 por los musulmanes va a suponer la interrupción del proceso de feudalización que se había comenzado en época visigoda. Este fenómeno se observa en la provincia de Málaga en el asentamiento de nuevos pobladores, árabes y bereberes y también con la huida a los montes de la población indígena.

El Islam y la sociedad islámica.

En el año 711 el ejército dirigido por Tariq Ibn Ziyad derrota al rey Rodrigo y consigue suplantar al Estado Visigodo. Con ello se inicia una nueva etapa, de ocho siglos de duración, en la cual las tierras de Málaga van a formar parte del mundo islámico. A partir de ahí se formará la sociedad islámica, cuyas características distintivas la harán totalmente opuestas a la sociedad que se está formando en la Europa del momento, la feudal.

Frente a esta sociedad feudal, pública, rural y servil, la islámica se caracterizó por la hegemonía de lo privado, lo urbano y las relaciones contractuales. A ese mismo principio de la hegemonía de lo privado obedece la arquitectura y la distribución de la vivienda, sin fachada, orientada al interior. Las actividades económicas principales de estas nuevas ciudades serán la artesanía y el comercio; no obstante, la expansión islámica alcanzará pronto Asia Central y los límites de India, y a partir de esos contactos se difundirá una agricultura capaz de abastecer los centros urbanos.

La época del emirato

El proceso de islamización que se produce durante los siglos VIII y IX impulsado por la nueva dinastía de los Omeyas, se va a enfrentar con la resistencia de los grupos tribales, así como de los herederos de la aristocracia visigoda, que protagonizarán una lucha contra el Estado Cordobés en el último tercio del siglo IX.

LA REVUELTA DE OMAR IBN HAFSÚN

La rebelión más importante contra el Estado Omeya, será la que protagonicen, a finales del siglo IX y principios del siglo X, Omar ben Hafsún y sus hijos, cuyo centro se situó en la provincia de Málaga, concretamente en Bobastro. Esta revuelta supuso el último intento de Al-andalus de mantenimiento de los privilegios de tipo feudal por parte de la aristocracia de origen hispano-godo, que se vio destinada al fracaso al carecer de base social que la sustentara, ante el progreso de la islamización en el conjunto de la población.

alcazaba45_pMÁLAGA BAJO EL CALIFATO DE CÓRDOBA

Con la sumisión de Bobastro ante Abd-al-Rahman III se impone totalmente el sistema islámico en la tierra de Málaga lo que se traduce en una etapa de paz y un nuevo esquema de población, basado en el desarrollo de las ciudades y la proliferación de alquerías en el mundo rural, con el florecimiento del artesanado y el comercio, así como de una agricultura intensiva con base en el regadío.

La crisis del Califato

El sistema implantado durante el Califato brilló con prosperidad hasta que en el año 976 muere al-Hakam II y su único hijo, Hisam II, menor de edad, sube al trono; en este reinado surgirán anomalías, que a lo largo del tiempo llegarán a la destrucción del califato. Estas anomalías llevan a una crisis que tendrá como consecuencia el fraccionamiento en los denominados reinos de Taifas, pero la crisis fue fundamentalmente política, luchas por el poder, sin que se cuestionara nunca el sistema islámico.

MÁLAGA BAJO LOS REINOS TAIFAS

La crisis del Califato dio lugar a la aparición de diversos califas apoyados por unos u otros grupos y que los gobernantes reconocerán o no según sus intereses.

En este siglo de luchas se produce la conformación de la Alcazaba de Málaga.

ALMORÁVIDES Y ALMOHADES

La integración de los sucesivos imperios bereberes de almorávides y almohades, desde finales del siglo XI hasta bien entrado el siglo XIII, contempla la definitiva implantación de las tierras y la ciudad de Málaga en el ámbito del occidente mediterráneo, lo que tiene su reflejo en el auge de la ciudad, pero también en un dirigismo económico sobre el mundo rural que posibilitará a la larga una explotación de tipo precolonial.

Contaba Málaga con dos arrabales fuera de las murallas y un comercio que poseía un discreto radio de acción con Marruecos. La ciudad contaba con una clase media dedicada a la artesanía y al comercio regulada por el tratado del buen gobierno del zoco, redactado por el malagueño Al-Sagasti.