Bienvenido a laCiudad de Málaga

Síguenos en:

Facebook Twitter Youtube RSS Más redes
Inicio | Historia > MÁLAGA EN EL SIGLO XIX

MÁLAGA EN EL SIGLO XIX

LA CRISIS DEL PRINCIPIO DE SIGLO Y LA GUERRA DE INDEPENDENCIA (1800-1814)

ateneo02El comienzo del siglo XIX estuvo marcado por la presencia de diversos factores negativos que dejaron una fuerte impronta en la vida de los malagueños: las secuelas de la guerra contra Gran Bretaña, muy negativa para el comercio; una mortífera epidemia de fiebre amarilla en los años 1803-1804, y, como desastroso colofón, la Guerra de Independencia.

En medio de estas adversas circunstancias advino el primer régimen constitucional español.

En 1808, en torno al 2 de Mayo, Málaga se subleva contra el invasor francés, encontrando la resistencia más enconada en las guerrillas. La Serranía de Ronda, los Montes Orientales y El Torcal fueron los escenarios principales de sus acciones. La situación en que quedó Málaga al término de la ocupación francesa era auténticamente desastrosa. Así se tuvieron que poner en marcha planes de reconstrucción y la elección de un nuevo Ayuntamiento constitucional y diputados para las cortes, en esta etapa liberal.

EL HUNDIMIENTO DEL ANTIGUO REGIMEN (1814-1833)

El reinado de Fernando VII (1814-1833) fue un periodo de estancamiento económico y fuerte inestabilidad política. A las secuelas de la guerra contra los franceses se sumaron los efectos de la independencia de Hispanoamérica. Las luchas políticas entre liberales y absolutistas consumieron muchas energías para la recuperación del país.

Ya en las postrimetrías del reinado, Málaga fue el escenario de uno de los episodios más crueles de la represión absolutista: el fusilamiento del general Torrijos y sus compañeros. Fernando VII no trajo consigo la paz y la concordia esperadas. Fiel a los principios del absolutismo en que había sido educado, persiguió a los afrancesados y liberales, sin tener en cuenta la contribución de éstos a la causa patriótica.

Durante la etapa absolutista de 1.814-1.820, hubo varios intentos de implantar un régimen liberal, que no se conseguiría hasta 1.820. En el trienio liberal vendrían las sociedades patrióticas, eran unas especies de clubes de carácter político, surgidos a raíz del pronunciamiento de Riego, a imitación de los famosos clubes de la revolución francesa.

En la década ominosa (1.823-1.833) así llamada a la reimplantación del absolutismo, llevado a cabo por un ejército extranjero al mando del duque de Angulema, se desencadenó una oleada de represión y venganza sobre los liberales. Por último, con la insurrección y posterior fusilamiento de Torrijos en 1831, se conseguiría que hubiese una mayor concienciación, después de la muerte del monarca, hacia un asentamiento del régimen constitucional.

EXPANSIÓN ECONÓMICA E INDUSTRIALIZACIÓN (1.833-1.868)

El segundo tercio del siglo XIX fue para Málaga una época brillante y próspera, de gran dinamismo económico, merced a la reactivación de sus tradicionales actividades mercantiles y un despliegue industrial que la va a situar en los primeros puestos de España en lo que a actividades manufactureras se refiere. La capital y algunos puntos de la provincia experimentaron notables transformaciones de signo modernizador. Numerosos viajeros que durante estos años llegaron a esta tierra dejaron constancia de los cambios aludidos y creyeron que el progreso económico había echado raíces en el Sur peninsular.

A partir de 1.834 las ferrerías de Manuel Agustín Heredia, la Constancia, entran en una fase de gran actividad, que las llevaría a situarse en poco tiempo a la cabeza de la producción nacional de hierro.

Las actividades mercantiles también tuvieron un importante incremento. El sector textil experimentó un inusitado desarrollo debido a la familia Larios. Otros nombres extranjeros destacan en Málaga: Loring, Huelin, Crooke, Sáenz, Gross, etc.

En transporte y comunicación se desarrolló sobretodo el ferrocarril con líneas como: Málaga-Álora, Málaga-Cártama, Málaga-Córdoba.

Con una economía en expansión todos los sectores necesitaban de un apoyo firme que no fuera el de los prestamistas y en 1.854 se consiguió crear el Banco de Málaga, aunque se configuró como un instrumento de los grandes capitalistas de la ciudad y la provincia, bajo cuyo control estuvo en todo momento.

Un excelente punto de observación de la Málaga industrial, agrícola y mercantil de la que hablamos la constituye la exposición celebrada en la capital provincial en 1.812.

LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES DE LA ERA ISABELINA

Al compás de las transformaciones económicas de la era isabelina, la sociedad experimentó cambios. El fortalecimiento de la burguesía, la formación en el seno de la misma de una oligarquía que controlaba todos los resortes de la vida económica y social y la aparición de un proletariado fabril fueron los rasgos más relevantes. El crecimiento de la población determinó, por otra parte, una expansión del espacio urbano y modificaciones en su estructura.

La presencia de los grandes centros fabriles determinó la aparición de una ciudad industrial y obrera en la margen derecha del río Guadalmedina, separada de las zonas burguesa y residencial del centro y del este.

MODERADORES, PROGRESISTAS Y DEMÓCRATAS

Málaga contribuyó decisivamente al triunfo del liberalismo en España. Durante los años que siguieron a la muerte de Fernando VII, la ciudad inició o secundó movimientos insurreccionales tendentes a impedir una nueva involución política o para evitar cualquier forma de despotismo. Esta actitud le valió en 1.843 la concesión del título de "siempre denodada" y la divisa "La primera en el peligro de la libertad".

De 1.833 a 1.843 Málaga sigue por la senda liberal. De 1.844 a 1.854 se sucede una década moderada, en la que prevalecía el orden público y los poderes del ejecutivo para conseguir progresos en la economía. En 1.854 se produce la revolución encabezada por los generales O'Donell y Dulce y con ella, el restablecimiento de la Milicia Nacional, renovación del Ayuntamiento y la supresión de los derechos de puertas y consumos, impuestos odiados por las clases populares (que apoyaban el levantamiento).

En la nueva etapa de gobiernos de signo moderado que se extiende desde 1.856 hasta 1.868, cabe destacar la conmoción producida por la revolución de Loja de 1.861 y que se extendió a otras comarcas, aunque fue finalmente reprimida.

plazamerced02_pLA REVOLUCIÓN DE 1868 Y LA PRIMERA REPÚBLICA

En 1.868, un pronunciamiento militar respaldado por amplios sectores de población civil puso fin al reinado de Isabel II y al régimen moderado y abrió una breve etapa de gobiernos democráticos que se extiende hasta 1.874. El ambiente de euforia en Málaga se vivió cuando desembarcó en nuestro puerto el general Prim junto con otros generales sublevados.

La vida política malagueña durante el sexenio democrático (1.868-1.874) se caracterizó por un tono radical y extremista. El republicanismo federal, que logró fuertes apoyos en las clases populares, alentó insurrecciones y actitudes levantiscas que produjeron gran alarma entre los sectores acomodados.

La aparición de las primeras organizaciones obreras es otro hecho relevante del periodo (Antequera 1.854).

LA DEPRESIÓN ECONÓMICA FINISECULAR

A mediados de los años sesenta empezó a resquebrajarse la prosperidad alcanzada en la mitad del siglo. La siderurgia entra en declive.El comercio decae sensiblemente, la agricultura se resiente en un primer momento y más tarde, en los años ochenta, queda arruinada por los devastadores efectos de la filoxera, que arrasa el viñedo.

En la etapa final del siglo se produce un descenso general de las actividades económicas, observándose incluso una disminución de los efectivos demográficos, tanto en la capital como en el conjunto de la provincia.

La grave crisis que afectó a la provincia de Málaga en los últimos decenios del S. XIX, con sus secuelas de pérdida de empleo, hundimiento de empresas y descenso general de las actividades económicas llevó a muchos malagueños a buscar otras fuentes de riqueza que sustituyeran las desaparecidas. Algunas personas vieron en el turismo una alternativa que podría proporcionar importantes beneficios; aunque la idea de que Málaga podía sacar partido a su privilegiado clima estuviera extendida entre sus habitantes, hasta la crisis de fin de siglo no surgieron verdaderas iniciativas de convertir Málaga en una estación turística.

Las iniciativas se cristalizaron en la creación de la Sociedad Propagandística del Clima y Embellecimiento de Málaga en 1897.

REPERCUSIONES SOCIALES DE LA CRISIS: CONDICIONANTES DE VIDA DE LAS CLASES POPULARES

Las repercusiones de la crisis económica se dejaron sentir con fuerza sobre los sectores sociales más vulnerables. Jornaleros agrícolas y pequeños campesinos, en el mundo rural, y obreros industriales y artesanos, en el ámbito urbano, fueron los más perjudicados. Muchos malagueños emigraron al otro lado del océano en busca de mejores condiciones de vida.

El avance de las organizaciones obreras y el aumento de la conflictividad laboral son también indicadores del clima de tensión social imperante en la etapa final del siglo. La agrupación Socialista Malagueña nació de un Ateneo Obrero fundado en 1.885 por Rafael Salinas Sánchez, a quien hay que considerar como el apóstol del socialismo malagueño.

En Málaga el catolicismo social creó escuelas nocturnas para adultos y también funcionó un colegio de niños. Conferencias, conciertos y actos recreativos se ofrecieron igualmente a los asociados.

LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS DURANTE LA PRIMERA ETAPA DE LA RESTAURACIÓN

Oligarquía y caciquismo son los términos que han servido para definir al régimen político instaurado en 1.875, cuyo principal inspirador fue el malagueño Antonio Cánovas del Castillo.

En Málaga, como en otras muchas provincias, los partidos dinásticos ejercieron un férreo control de la vida política, sin que los grupos de oposición, republicanos y socialistas, consiguieran romperlo.

La primera etapa de la Restauración se caracterizó por un recorte general de libertades y fuertes medidas de control sobre organizaciones republicanas y obreras. La prensa fue objeto de un severo control. Se prohibió atacar a la monarquía y defender otros sistemas de gobierno, con advertencias de severas penas a los infractores. Así se convirtió en el vehículo a través del cual se expresaron las ideas políticas. 

Fue un acontecimiento exterior, la guerra de 1.898, el que desencadenó la primera crisis del sistema. El fin de siglo estuvo marcado por la pérdida de los últimos restos del imperio colonial español: Cuba, Puerto Rico y Filipinas.